¿Por qué pecamos?

 

¿Por qué pecamos?

(Tomado de un diario secreto 15/sep/2018)

A veces me pregunto por qué, si sabemos lo que está bien y nos arrepentimos sinceramente, volvemos a caer una y otra vez. Somos tan débiles que, después de pedir perdón con lágrimas y prometer que cambiaremos, con el paso del tiempo terminamos tropezando nuevamente.

Ayúdame, Dios.

Reconozco que lo que he estado haciendo no parece malo a simple vista. No son actos que muchos considerarían graves o incorrectos. Sin embargo, he comprendido que no todo lo que parece inofensivo me acerca a Ti. Hay cosas que, aunque no sean malas en sí mismas, ocupan el lugar que debería pertenecerte y terminan alejando mi corazón de Tu presencia.

Estas últimas noches me he desvelado viendo series. No eran series malas ni contenían algo necesariamente incorrecto, pero absorbían mi tiempo y mi atención. Horas que podía haber utilizado para descansar, para cuidar el cuerpo que Tú me has dado, o para velar un momento contigo, hablarte, leerte y buscar Tu rostro. Poco a poco fui eligiendo otras cosas antes que Tu presencia, y eso entristece mi corazón.

Perdóname, Señor. No quiero ser así.

También reconozco que no son solo las series. Hay otras cosas que me entretienen y me hacen perder tiempo valioso. Cosas que parecen pequeñas, pero que van ocupando espacios cada vez más grandes en mi vida. Cuando me doy cuenta, ya han robado tiempo que podía dedicarte a Ti, a mi crecimiento espiritual o a las responsabilidades que me has confiado.

Por eso te pido ayuda, Dios. Porque empiezo a sentir que algunas de estas cosas se están convirtiendo en ídolos en mi corazón. No porque las adore conscientemente, sino porque les doy más atención, más tiempo y más importancia de la que deberían tener. Y todo aquello que me aleja de Ti, por bueno o inofensivo que parezca, termina siendo un obstáculo en mi comunión contigo.

Señor, examina mi corazón. Muéstrame aquello que está ocupando Tu lugar. Dame dominio propio para apartarme de lo que me distrae y sabiduría para administrar el tiempo que me has regalado. Que mi deseo no sea simplemente dejar ciertos hábitos, sino amarte más a Ti. Porque cuando Tú ocupas el primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar correcto.

Ayúdame a buscarte cada día con un corazón sincero, a permanecer cerca de Ti y a no permitir que nada me aparte de Tu presencia. Amén.

Entonces, ¿por qué peco?

Porque poco a poco me he distraído y me he alejado de Ti. Porque he permitido que otras cosas ocupen el lugar que solo a Ti te corresponde. Porque muchas veces he amado más mis entretenimientos, mis deseos y mis caprichos que la comunión contigo.

Y cuando me alejo de Ti, intento llenar el vacío de mi corazón con cosas que nunca podrán satisfacerme realmente. Pero cuanto más las busco, más vacío me siento. He comprendido que el problema no son solamente esas cosas, sino la distancia que he permitido que se forme entre Tú y yo.

Gracias, Señor, por hacerme entender. Ayúdame a cambiar. Ayúdame a volver a Ti cada vez que me distraiga. No quiero seguir por un camino que me aleje de Tu voluntad. No quiero pecar más; quiero aprender a amarte más que a cualquier otra cosa. Amén.



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