Los Timmy'os
Los Timmy'os
(Tomado de un diario secreto 18/sep/2018)
¿Has visto Los Padrinos Mágicos? Yo los veía cuando era niña. Hay un episodio titulado "Una mala jugada" que, en su momento, me causó mucha gracia. Sin embargo, ahora que lo recuerdo, ya no pienso en él de la misma manera.
Hay una escena en particular que se quedó grabada en mi memoria: El papá de Timmy está desayunando un cereal llamado Chester'os; en ese momento, Chester, el amigo de Timmy, era muy popular, y por eso él decía que lo comía porque era un cereal de campeones, entonces Timmy aparece con una caja de cereal que él mismo había creado, los Timmy'os, y le pregunta a su padre si quiere probarlos, pero él le responde que no, porque ese era un cereal de perdedores.
Y eso es lo que más me conmueve de la escena: se suponía que era su padre. Para él debería haber sido más importante el cereal de su hijo que el de otro niño, aunque ese otro fuera popular.
Puede parecer una escena sencilla, incluso cómica, pero con el paso de los años dejé de ver esa escena solo como un momento gracioso y empecé a verla de otra manera. Cada vez que la recuerdo pienso en cuántas veces hago algo parecido con Dios.
Pienso en esos momentos en los que Él trata de llamar mi atención, de acercarse a mí, de recordarme que desea pasar tiempo conmigo, y aun así lo ignoro porque estoy ocupada con otras cosas.
Es como si Dios me estuviera diciendo: "Mírame. Habla conmigo. Pasa tiempo conmigo. No me dejes a un lado". Y, sin embargo, muchas veces termino distraída con actividades que no tienen un verdadero valor eterno. Ocupo mi tiempo en cosas que solo llenan las horas, pero que no alimentan mi alma. Mientras tanto, descuido mi relación con Aquel que debería ocupar el primer lugar en mi vida.
Cuando pienso en eso, siempre me conmuevo. Me siento mal por las veces que he rechazado esos momentos que Dios me estaba ofreciendo. Entonces le pido perdón y le pido que me ayude a volver mi corazón hacia Él. Porque sé que nada de este mundo puede compararse con su presencia, y que ninguna distracción debería ser más importante que mi caminar con Él.
Mi deseo es tenerlo presente en todo lo que hago, en cada decisión, en cada conversación y en cada momento de mi día. Quiero aprender a escuchar su voz por encima del ruido de este mundo y a valorar más el tiempo que paso con Él.
Ayúdame, Señor, a no ignorarte cuando me llamas. Ayúdame a buscarte antes que cualquier otra cosa y a recordar cada día que Tú eres lo más importante.
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